sábado, 15 de mayo de 2010

Proyecto Patriarcado



Una de las preguntas que toda mujer u hombre, cuando es niñ@ se hace -o debería hacerse- al tener uso de razón sobre la realidad del mundo es: ¿porque el mundo es masculino?, es una de las preguntas que me las hice y en su momento no pude obtener respuesta, han tenido que pasar muchos años y tener que ser madre para poder darme cuenta y encontrar respuestas sobre este tema tan crucial.

Desde tiempos antiguos la estructura social e ideología apuntalaban a que la mujer estaba en estatus inferior al hombre, hoy esto no ha cambiado, nuestra sociedad mundial sigue manteniéndose en esta situación aunque con ligeras mejoras en algunas sociedades, en menor grado o nulo donde las filosofía de vida son cerradas y extremas en cuanto a la represión de la mujer, donde se desconoce y se hace que se degeneren aún más las cualidades de la criatura humana, además el dogma conceptual básico y las ideologías que sustentan esta dominación inclusive son parte del poder científico, económico y político, todo confabulado para que vivamos en una sociedad de "dominación" del hombre sobre la mujer, sobre las criaturas, sobre los animales, sobre otras especies.

La mujer moderna -ejecutivas, científicas, mujeres en política, profesionales, etc- piensan que han avanzado y se han "liberado", en cierto modo esto es cierto pero en modo limitado, pues si analizamos nuestra civilización moderna de dominación desde el punto de vista del respeto por los derechos de las mujeres en lo que respecta a lo que "siente", "piensa" y sobretodo "desea" esto es casi nulo, ya sean madres de criaturas o no, la mujer esta socializada con las ideologías de este mundo masculino, en el caso de ser madre, la mujer moderna en lugar de avanzar ha retrocedido bastante pues está cediendo a las normas que este mundo moderno le impone: la crianza robotizada.

Una de las claves de la dominación es la mujer, es la razón por la cual desde tiempos inmemoriables aquellos humanos que descubrieron como domar -o domesticar- al ser humano se dieron cuenta que tendrían que someter a la mujer en primer lugar, para que ella a su vez someta a su hij@, para que ella sea la encargada de "alienar la afección humana" en forma INCONSCIENTE. La mujer moderna mientras este dentro de este sistema de dominación por mas que se crea "liberada", seguirá actuando dentro de los límites, leyes, normas y con las ideologías del mundo de dominación o mundo patriarcal.





El grupo de Estudios Antropológicos (GEA), presidido por Victoria Sau, viene promoviendo la propuesta de que se realice desde la ONU, un acto de Reconocimiento de la existencia del Patriarcado, Perdón por los agravios sufridos por las mujeres de todos los tiempos y lugares hasta el día de hoy, y su inminente Abolición.


Invito desde aquí a todas las mujeres y hombres conscientes de lo que esta dominación significa para la humanidad, a que se unan a la Declaración por el reconocimiento de la existencia del orden patriarcal y su definitiva abolición.



El Patriarcado

Por Victoria Sau

D
ecir que el Patriarcado es una estructura
no escrita pero inscrita en la sociedad es algo que repito como un latiguillo, pero que ahora voy a poner por escrito, que es tanto como poner por escrito el Patriarcado, e intentar explicarlo lo mejor que pueda. Que no está escrita dicha estructura es obvio, de lo contrario funcionaría como un Estatuto, una Constitución, o el propio Decálogo del cristianismo. Tendríamos a la vista su articulado para ser sometido a posibles revisiones, cambios o sustitución por otro. Si el Patriarcado hubiera estado escrito quizá hace mucho tiempo que lo habríamos suprimido y sustituido por otro orden de cosas, Pero no lo está; es una institución flotante, algo así, como un humo que lo envuelve todo pero que no se deja aprehender. De ahí que sea importante analizarlo, desglosarlo, captarlo en toda su medida; en una palabra: escribirlo. Para que así pueda ser leído una y otra vez, comentado, criticado y descalificado hasta su extinción. No se trata únicamente de estar "anotado" o "apuntado".


El patriarcado está infiltrado por todos los poros de la sociedad. Se inició hace unos miles de años -un soplo en la historia-, en tiempos ágrafos, y se fue instalando aquí y allá, según las circunstancias lo hacían propicio, y por medio de la difusión cultural siguió su expansión hasta hacerse universal.

Una vez se descubrió la participación masculina en el proceso de procreación del ser humano, los hombres, más fuertes y poderosos por lo general que las mujeres, tuvieron la excusa que necesitaban para terminar con el monopolio de la maternidad, referente alrededor del cual giraba la sociedad entera, incluida la fertilidad de los campos y los animales. Lo que existía anteriormente no era un matriarcado, ya que ello hubiera supuesto que las mujeres se habían hecho con el poder intencionadamente, en un momento dado. Por esto el profesor Borneman (1975) llama a este período matrística; las relaciones humanas y las costumbres estaban mediatizadas por las mujeres y la maternidad, fenómeno natural del que emanaban los principios rectores por los que se gobernaban los grupos humanos.

Para terminar con el Patriarcado las mujeres no han de conformarse con su pensamiento de que son diferentes en función del sexo pero iguales en tanto que seres humanos. Al hacerlo simplemente así usan la razón femenina -que es la verdadera- pero les dejamos a ellos con la suya, la falsa, aunque paradójicamente la falsedad se encuentre en posición dominante. La parte masculina de la sociedad montó, desde tiempos lejanos, una estrategia en razón de la cual. lo falso -que no éramos tan seres humanos como ellos- se puso en el lugar de lo verdadero, mientras que lo verdadero quedó postergado por los siglos de los siglos. De ahí las falsedades acumuladas que continuamente empañan el acontecer humano, porque la mentira de los orígenes tiene su continuación en todas las demás cuestiones, como no podría ser de otra manera. Las mujeres deben pues ponerse en el lugar del otro sin dejar de ser ellas mismas, para poder entender el funcionamiento de su filosofía de la vida.

Para desmontar algo primero hay que conocer cómo está construido, donde están los tornillos, las bisagras, los empalmes, al estilo, valga el ejemplo, de una banda de ladrones muy inteligentes que estudian cómo desactivar todos los sistemas de alarma que les han de conducir a la gran caja fuerte de un gran Banco. Porque el pensamiento patriarcal tiene sus rendijas, sus descosidos y sus agujeros, unos pequeños, otros ya bastante grandes, por los que va camino de su desaparición.

El Patriarcado está compuesto de usos, costumbres, tradiciones, normas familiares y hábitos sociales. Para perpetuarlos, para que siguieran vigentes una generación tras otra, hizo falta algo más que la Ley, ley del Padre, fueron necesarios educadores, filósofos, pedagogos, médicos, religiosos, juristas y políticos. Toda una red de servidores del nuevo sistema, a veces incluso con la complicidad de algunas mujeres que siguieron el refrán "de lo perdido saca lo que puedas".

El mundo, que siempre ha sido uno, ahora está además globalizado, o sea que lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra se hace visible a la totalidad de la misma, está bajo la mirada de todos los seres humanos y además nos concierne; no tenemos excusa para sustraemos a lo que ocurre en cualquiera que sea la parte. Esto es una ventaja para poder ver el Patriarcado en toda su extensión, en su multiplicidad de manifestaciones, porque ello permite acotarlo, encerrarlo en el círculo que le es propio, objetivarlo de una vez por todas

Los pilares

La gran diversidad cultural del mundo hace que los fenómenos patriarcales no sean exactamente los mismos en todas partes. Aquí hay divorcio y allá está prohíbido; aquí las mujeres están obligadas a vestir de una manera y allí, de otra; hay zonas de liberación de la mujer más avanzadas que las demás, y así sucesivamente. Pero para que un sistema de cosas, un orden, se sostenga, necesita algunos pilares que lo afiancen definitivamente, que sean inmutables. Y uno de esos pilares es la prostitución.

Esta se da aquí, allá y más allá. Juega con el factor universal. Cuenta con el respaldo de la mayoría de los hombres aunque para otras cuestiones sean entre ellos enemigos acérrimos. La prostitución da carta de naturaleza al Patriarcado al presentarse como un fenómeno tan duradero en el tiempo que le hace confundirse con lo natural, es decir que está en la esencia misma de la sociedad sin posibilidad de cambio. En esto consiste ser un pilar, el más firme del patriarcado. No obstante, las mismas argucias que sirven para justificarla demuestran que no es natural sino histórica, de otro modo no serían necesarias, como no lo es tener que justificar que hay que comer, beber y dormir, por ejemplo. En ocasiones se ha dicho que las prostitutas existían para salvaguardar la honestidad de las mujeres decentes, como si una mujer "decente" no corriera el riesgo, según sus circunstancias, de caer en la prostitución. Otras se dice que es un mal imprescindible. Y, mayoritariamente, que es el oficio más viejo del mundo. En todo caso, del mundo patriarcal.

Derrotadas históricamente las mujeres y conseguido su estado de sumisión había que mantener la espada en alto para que no les quedasen dudas acerca de quién tenía el mando y cuál era su lugar en este mundo; una humillación permanente, una herida siempre abierta en el colectivo femenino.

La Guerra es el otro pilar que fundamenta el patriarcado. Prostitución y Guerra están íntimamente entrelazadas.
La primera es la puesta al día permanente del Matricidio (crimen originario contra la Madre). Estas mujeres están pensadas para no tener hijos, pero como los tienen a pesar de todo, éstos ocupan el lugar más bajo de la sociedad. ¿O acaso alguien ve al hijo de una prostituta como gerente de un Banco, alcalde de una ciudad o miembro de un Parlamento? La Guerra es lo que viene a continuación
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Una vez los hombres se hubieron apoderado de las mujeres y de su prole y conseguido su vasallaje quedó establecido entre ellos el concepto "poder". Ya tenían en propiedad un gran colectivo que se repartieron entre todos, aunque no por igual. Marx y Engels vieron la propiedad de la tierra como el primer paso hacia la propiedad privada, pero como varones que eran no advirtieron que la primera posesión que había tenido lugar, para la que necesitaban esa tierra de forma organizada, era el haber hecho suyas a las mujeres, mientras que todo lo demás vendría dado por añadidura.

Más no todos los hombres recibieron un lote igual de mujeres en el reparto de las mismas, y con ellas, de las tierras correspondientes. Los más agresivos, fuertes, violentos y dominantes se quedaron con el mayor número, e incluso hombres hubo que no obtuvieron ninguna. La diferencia entre unos y otros estaba servida y con ella el enfrentamiento.

Por el procedimiento de acaparar mujeres muchos hombres quedaron privados de ellas, mientras los que tenían muchas gozaban del privilegio de reunir en un intervalo reducido de años, entre doce y veinte, un "ejército" de hijos y una buena cantidad de hijas que se los seguían suministrando. El rey bíblico Salomón tuvo, según consta en la Biblia, "setecientas mujeres de sangre real y trescientas concubinas" (1 REYES, 11,3). Los hombres con más mujeres e hijos tenían más poder que los demás, y o bien los convirtieron en súbditos o vasallos, o en enemigos. A esto se añadieron la posesión de tierras y animales.

Así prostitución y guerra son los dos pilares de base del Patriarcado. En un caso, las mujeres situadas sin ambages en el lugar más infamante, y los hombres por su parte subidos al podio de la máxima violencia. La guerra y la virilidad van parejas.

La poligamia masculina, cuyo verdadero nombre es poliginia -poliandría sería la mujer que dispusiera de diversos o muchos hombres-, sigue estando por desgracia de actualidad en el mundo. La poliginia es todavía un residuo patriarcal demasiado extendido aun en el mundo, muy fiel reflejo del reparto de mujeres que son tomadas como otra clase de ganado, en este caso reses humanas. Es el otro extremo de la prostitución, y como casi siempre, los extremos se tocan

Epílogo

De cara a la abolición del Patriarcado sería importante, entre otras decisiones a tomar, la de elevar una demanda a un foro internacional de la política, las Naciones Unidas (ONU), para que llevase a cabo la acción siguiente:
Cinco hombres, uno de cada continente del mundo, en representación de todos los varones del planeta, leerán un documento en el cual se pida oficialmente perdón a todas las mujeres por las ofensas a que han sido sometidas durante el transcurso del Patriarcado. Una mujer de cada continente estaría presente y la ceremonia terminaría con un apretón de manos que sellara un tiempo pasado y abriera la puerta de uno nuevo. Este acto y el documento correspondiente servirían para dar testimonio de la historicidad del orden patriarcal al mismo tiempo que lo anularía.
A buen seguro muchas situaciones indeseables, de hecho, se producirían todavía. Un papel, por importante que sea, no es suficiente para dar fin a todo un estado de cosas, por otra parte tan complejo. Pero dichas situaciones -agravios sexistas de toda índole- estarían penalizadas de derecho, lo cual las iría reduciendo hasta llegar a su total extinción.
Que se cumpla.
Barcelona 17-5-2006
Victoria Sau